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Cómo aprender las tablas de multiplicar: orden, trucos y práctica

Un niño se sabe de verdad las tablas de multiplicar cuando deja de contar con los dedos y simplemente sabe que 7×8 son 56. El camino que funciona empieza por las tablas fáciles, aprovecha la propiedad conmutativa para reducir el trabajo a la mitad y repasa cada multiplicación a intervalos cada vez más largos. Bastan unos minutos al día, siempre que sean constantes.

Lalo Academy — Cómo aprender las tablas de multiplicar: orden, trucos y práctica

En qué orden aprender las tablas

Del 1 al 10 queda ordenado en el cuaderno, pero no ayuda a la memoria. Conviene empezar por las tablas que se apoyan en lo que el niño ya sabe: la del 2 (los dobles), la del 10 (se añade un cero) y la del 5 (la mitad de la del 10, las monedas de 5 céntimos, los minutos del reloj). Después vienen la del 3 y la del 4, que es el doble del doble.

Las del 6, 7, 8 y 9 llegan al final, y para entonces la mitad de sus resultados ya se conocen: 6×2, 7×5 u 8×10 se aprendieron con las tablas anteriores. En muchos colegios las tablas empiezan en 2.º de primaria y se terminan de afianzar en 3.º.

La propiedad conmutativa reduce el trabajo a la mitad

La tabla de Pitágoras del 1 al 10 tiene 100 casillas, pero hay muchas menos multiplicaciones que recordar. 3×7 y 7×3 dan el mismo resultado: enséñalo con una matriz de objetos, tres filas de siete; luego gira el papel y tendrás siete filas de tres.

Contando cada pareja una sola vez, las multiplicaciones distintas bajan a 55. Si quitamos las del 1 y las del 10, que casi no requieren memoria, las que hay que aprender de verdad son todavía menos.

Recordar, no contar

Cantar la tabla del 7 de carrerilla no es el objetivo. Si para llegar a 7×8 el niño tiene que empezar por 7×1, esa multiplicación todavía no es suya. Lo que buscamos es el recuerdo directo: pregunta salteada, respuesta inmediata.

Para lograrlo funciona la repetición espaciada. Una multiplicación nueva se repasa al día siguiente, después a los pocos días y luego a la semana; si falla, vuelve a repasarse más a menudo. En la práctica, cinco minutos cada día son mejores que una hora el domingo. Y las preguntas deben ir salteadas, si no el niño memoriza la secuencia y no el resultado.

Las más difíciles: 6×7, 7×8, 8×9

Casi todos los niños tropiezan con las mismas: 6×7, 6×8, 7×8, 8×8, 7×9. Para ellas conviene una estrategia de apoyo, que se usa hasta que el resultado sale solo.

Sin cronómetro, pero con respuestas seguras

Las prisas de un cronómetro aumentan la ansiedad y empujan a adivinar. La rapidez llega sola, como consecuencia de la memoria: cuando una multiplicación está bien aprendida, la respuesta sale en un par de segundos sin contar.

Si el niño se equivoca, muéstrale con calma la respuesta correcta y vuelve a preguntarle la misma dos o tres preguntas después. El error es información, no un fracaso. Y celebra los avances concretos: «hoy el 7×8 te ha salido a la primera» vale más que un «muy bien» genérico.

Páginas del cuaderno de Lalo Academy

Cómo lo practica Lalo Academy

En Lalo Academy el juego de las tablas de multiplicar es gratuito y sigue el orden 2, 10, 5, 3, 4, 6, 7, 8, 9. Cada multiplicación nueva se muestra primero como una matriz de objetos y después el niño escribe la respuesta en el teclado numérico: no hay respuestas de opción múltiple, así que no se puede acertar por suerte. En la pantalla nunca aparece un cronómetro.

Una multiplicación solo cuenta como aprendida cuando se responde bien y con rapidez en días distintos: vuelve al cabo de un día, luego de tres, de una semana y de tres semanas. Si el niño se atasca, un botón muestra la matriz paso a paso, y el modo Ráfaga mezcla las que ya ha visto. En la zona para padres, protegida con PIN, ves el progreso de cada tabla.

FAQ

¿A qué edad se aprenden las tablas de multiplicar?

Normalmente se empiezan en 2.º de primaria, hacia los 7 años, por las más fáciles, y se afianzan en 3.º.

¿Cuánto tiempo hay que practicar al día?

Entre cinco y diez minutos al día es suficiente. Lo que cuenta es la constancia: repasos cortos repartidos en la semana fijan mejor las tablas que una sesión larga.

Mi hijo se las sabe en orden pero no salteadas. ¿Qué hago?

Es normal: ha memorizado la secuencia. Hazle preguntas salteadas empezando por las tablas que mejor conoce y, cuando se atasque, sugiérele una multiplicación cercana en lugar de dejar que empiece desde el principio.

¿Cuál es la tabla más difícil?

Para muchos niños, la del 7 y la del 8, sobre todo 7×8 y 6×7. Gracias a la propiedad conmutativa, cuando se llega ahí quedan muy pocas multiplicaciones nuevas.

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